¿SUERTE? El viaje del Up-grade.
Empezamos el viernes 17 de julio en Madrid, con una gran maleta vacía y mis preferencias por un asiento amplio en el avion (normalmente tengo apetencia por quejarme, aunque a veces es por vicio creo). Me quejé y dije que por favor que no me pusieran a ningún bebé al lado, puesto que esos asientos más amplios eran propensos a ser ocupados por estos seres de corta edad y que te pueden amargar el viaje.
Madrid-Paris en dos horas como habitualmente, escala corta y eficiente en Paris con una rapidez envidiable. Estaba tan relajado que fui al baño y se me cayo la tarjeta de embarque al suelo y le meé encima (se puso amarilla por las gotas). Voy a embarcar y me dicen que me han hecho un Up-grade que básicamente es una subida de nivel para que viajara en Business. Menuda alegria, no lo había probado. Viaje perfecto.
Llegada a Shanghai en hora, y a pasar los controles susodichos, recoger la maleta vacía que había facturado y salir para cambiar a moneda local. Taxi y para el hotel. Llegada a mi hotel habitual (que obviaré decir su nombre) y otro Up-grade a una Suite de ejecutivo con salon, dos baños y habitación, una pasada, piso 32 , vistas impresionantes del Skyline Shanghainés, el cual me encanta. Ver atardecer y cambiar de color la Torre Jinmao o la torre de comunicaciones es un placer. (véase foto del Sunset).

Sunset in Shanghai
Domingo, aprovecho por la tarde para ver a mi sastre y que me tome las medidas para hacerme un traje que recogeré antes de volverme a Xi Ban Ya (España en chino). Aprovecho para visitar a David y que me enseño las ultimas novedades que tiene en tecnología, y me paso por el centro comercial de People´’Square, y me compro un poco de té y ceno una pizza en un Pizza Hut.
Lunes 20, comienza la dura semana con una visita a un cliente. Nada reseñable. Nos conocemos desde hace más de dos años, me preparan las cartas de invitacion y es un gusto trabajar con esta gran multinacional china.
Martes 21, viaje a Cixi, atravieso el nuevo gran puente que conecta Shanghai con Ningbo en unas tres horas. Este puente con sus 30 km sobre el mar es una pasada, imposible ver el otro extremo del puente. Me pregunto, y me re-pregunto, ¿Por qué estos chinos hacen todo tan grande? Noche en Cixi, hotel chino curioso donde en los cajones de la mesilla tienes desde un condón hasta una máscara por si hay un incendio (véase la entrada sobre la mesilla de un hotel chino). Sobre la mesa del escritorio, un termómetro y un papel donde registrar tu temperatura corporal por la mañana y tarde. Evitemos el H1N1… pero no sé quien será el que anote si tiene fiebre… a mí no me dejan en cuarentena allí.
Miercoles 22,
Visita a otro cliente… me encuentro con un español trabajando. Un LAO WAI (extranjero en chino). A mí me gusta bromear con los chinos y decirles esta frase… “Wo pu shi Lao Wai” (Yo no soy extranjero)… se ríen y hacemos el trabajo muy confortable… Comida de trabajo como siempre, me las conozco, se sacan muchos platos, nos sentamos en una mesa redonda que tiene el centro giratorio. Vuelta a Shanghai.
Jueves 23
Día memorable. Viaje a Hangzhou (una ciudad preciosa), unas tres horas en coche desde Shanghai (Shang = arriba ; hai = mar ; Shanghai significa arriba o encima del mar).Comida en Hangzhou, paseo por el centro antiguo, me como unos nenúfares que es como comerse unas pipas… Tras ello, nos vamos en coche a Xi Hu (Hu = lago; lago del oeste), se trata de un lago precioso a las afueras de Hangzhou donde te alquilas un barco y vuedes visitar una de las islas que hay en el centro.

Xi Hu
Viernes 24, trabajo, comida, trabajo, vuelta a Shanghai. A la vuelta me entran una ganas de ir al baño de no poder más, pero no paramos hasta llegar al hotel. Pensaba que era el único pero mi conductor (Qu tou), y un par de acompañantes que no sé quienes eran (supongo que amigos que aprovechaban el viaje para ir a Shanghai), salen disparados del coche conmigo y antes de hacer el Check-In nos dirigimos al baño. Menudo espectáculo vermos a los cuatro entrar desesperados al baño, el botones se queda perplejo pero ríe…
Sabado 25, me levanto tempranillo (A quien madruga, Dios le ayuda) para ir al aeropuerto de Pudong y coger un vuelo para Wenzhou (ciudad de donde proceden muchos de los chinos que viven en España). Llegada al aeropuerto donde hay que esperar por Leonardo y Sofia (dos chinos que viven en Albacete) y que me acompañan a ver al cliente, a dos horas en coche desde allí. Me quedo a dormir en Yuhuan, una isla llena de industrias donde se accede por un puente. Hay que atravesar un túnel bajo unos montañas que separan el pueblo del polígono industrial.
Domingo, trabajo, como, trabajo y vuelta a Shanghai. Nos vamos, los tres a cenar juntos a un restaurante español en Shanghai (“Gran Bodega”). Comida española, servicio chino. Tortilla, jamón ibérico, croquetas de jamón, huevos rotos con jamon, gambas al ajillo, espárragos, ensalado mixta, chuletillas de cordero…buena comida, servicio de atención regular (¿Por qué? Las raciones se ponen en el centro de la mesa y no se reparten entre los comensales, la ensalada no se sirve al final de la cena, si las chuletillas están pocos hechas, la cocina debería estar abierta para hacerlas un poco más…, en fin varios detalles, precio de los vinos excesivo). Tras la cena, un masaje de pies en una de la casa más antiguas de Shanghai. Dormir. Gracias, Sofía y Leonardo (下一个晚宴在马德里。)

Cenando en un restaurante español en Shanghai
Lunes, 27, dormir toda la mañana, comida en un restaurante italiano en Shanghai. Por la tarde, recoger el traje a medida, comprar té chino … más compras.
Martes 28, vuelta al aeropuerto de Pudong y nuevo Up-grade en el vuelo Shanghai-Paris. Esto es un lujo, y uno se acostumbra rápido.
Vuelo Shanghai-Paris






